viernes, 1 de agosto de 2014

Vida y milagros

Sobre este blog

No está lleno de consejos que sean la panacea y os conviertan en el superescritor del siglo.
No tiene recetas milagrosas ni fórmulas magistrales.
Tiene, sin embargo, ganas de incitar a la reflexión.

Es un sitio donde suelto mis reflexiones. Principalmente, son reflexiones sobre las actitudes a la hora de escribir y corregir, basadas en mi experiencia y en lo que he visto con estos ojitos. Seguro que hay mucha gente que se haya visto en mi situación alguna vez; por ejemplo, corrigiendo cosas que se empezaron a escribir en la adolescencia y ahora llenan de vergüenza ajena. Cualquiera que haya lidiado con el fracaso o el síndrome del impostor se va a sentir identificado con algunas cosas.

Hay mucho de mis libros, porque son el fruto de mi experiencia como escritora. También hay recomendaciones literarias, porque gran parte de ser escritor es leer hasta que se te caigan las pestañas, y cosas que me cabrean o fascinan al respecto de leer, escribir y... Vivir. Así que hay lecturas obligatorias, mucho contenido relacionado con Japón y videojuegos.


Sobre mí

Nací en 1984 en Toledo. Viví en Madrid, Almagro y La Unión a tenor del concurso de traslados de mi padre, hasta que en 1992 aterrizamos nuevamente en mi ciudad natal.



Me licencié en Historia del Arte y después me convertí en experta en Gestión Documental de Museos. La crisis me explotó en los hocicos según acabé la carrera, así que no me quedó otra que aventurarme en el mercado laboral con un machete entre los dientes. Como toda mi generación, vamos.

He trabajado como monitora de campamento, promotora, cuentacuentos e incluso "team member", que es como llaman en las franquicias londinenses a los peones a los que explotar haciendo bocatas, espachurrando remolachas en la licuadora y fregando suelos a rodilla hincada.

Estuve medio año trabando como Localisation QA Tester de videojuegos, lo que viene a implicar revisar cantidades ingentes de texto y pasarse el mismo juego treinta veces. Si me llegan a decir que iba a poder vivir de eso mientras limpiaba la roña del interior del microondas en la cafetería de los horrores me da una angina de píloro. También he traducido videojuegos modestos y contenido relacionado. Creedme, no es tan glamuroso como suena. Hay una cosa llamada "acuerdo de confidencialidad" que hace que me muerda la lengua cada vez que paso por delante de un GAME.

Aquí sigo, sin escupir el machete, a ver hasta dónde puedo llegar.

Podéis ayudarme a sobrevivir lejos de la hostelería y, a la vez, perderos en mundos donde no existen las licuadoras leyendo mis libros, o soltando algún like en Facebook, o siguiéndome en Twitter o, aún mejor, comentando con vuestros colegas que habéis hecho cualquiera de esas cosas.

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