sábado, 10 de enero de 2015

Excalibur

Carmina Burana. 



Esto era un paso más allá. A diferencia de otras pelis fantásticas de los ochenta, esta no estaba pensada ni para niños ni para toda la familia. La gente arrimaba cebolleta en cuanto podía y los niveles de sangre y vísceras así como de diálogos llenos de sobreentendidos así lo indicaban. Por lo tanto, tenía el plus de lo prohibido. Recuerdo que los fiambres me impactaron especialmente.

Esta película abocaba al género al sugerir que se podía dar una vueltecita de tuerca a la fantasía. No es una historia que tenga buenos. Tiene malos muy malos y tontos de la higa a cascoporro, y un Empanao como no se ha visto otro, pero no hay un bueno-bueno carismático como puede haber en otras historias de la época. Va más bien de las miserias personales que tenemos todos y de cómo se puede meter la pata maximizando los efectos de nuestra estupidez con magia de por medio.


Además, la realeza no es mejor que el pasiego de a pie. La lía todavía más parda dado que tiene acceso al poder. Puedes estar destinado y ser un elegido y demás pero eso no te otorga inmunidad. La potencialidad del drama es acojonante.

En fin, que si no tenéis nada que hacer este fin de semana, Excalibur es la opción.

jueves, 8 de enero de 2015

2015

¡Un año nuevo por delante, inmaculado y a reventar de potencialidad! ¿Qué se puede hacer con él?

Tengo un poco difuminados 2013 y 2014 en términos de lectura, así que voy a considerarlos un solo año. Creo, de todas formas, que apenas leí nada en 2013 dado el maravilloso trabajo rompelomos que realizaba. En cuestión de literatura, The Ocean at the end of the Lane, de Neil Gaiman, es lo mejorcico que rescato de este tiempo. También cayó El Sueño de los Muertos, de Virginia Pérez de la Puente, que lo cogí un poco "a ver qué es esto" y resultó estar a media saga, que es como me gusta a mí leer las cosas y ver las series. Me vino bien en el momento en que lo leí porque tenía ganas de matar a todo el mundo y el libro satisfizo mi necesidad de sangre con creces. Me agencié La Música del Silencio, que cayó en una tarde, y Me vestiré de medianoche y La Verdad, que lo tenía pendiente, de Terry Pratchett. Este hombre no decae.

He empezado el 2015 con Mis Alas por un Beso (qué fiesta tratar de leer el ebook sin e-reader y con un Ubuntu que renquea en un ordenador de ocho años) y ha sido un buen comienzo de año. Si los personajes de un libro me dan ganas de arrancarles la cabeza, el libro es bueno. Nada estan real como los errores y los comportamientos absurdos que tienen las personas de vez en cuando. 

Tengo intención de, al menos, triplicar los títulos leídos este año. A ver si es posible.